jueves, 21 de febrero de 2008

Centro Terapéutico Marenostrum: Entrevista a Sol Bacharach

Sol Bacharach
Beatriz González

Fue adicta a los ansiolíticos y al alcohol durante 15 años. Dejó su carrera como abogada para ayudar a otras personas con el mismo problema. Tras desintoxicarse comenzó el proyecto de su vida, el centro Marenostrum, donde todos los terapeutas son expacientes y cuentan con un índice de recuperación del 82%.



Quería ser la mujer 10. Me ocupaba de la casa, de mi hijo, de los de mi pareja, escribía mi tesis doctoral, era la perfecta anfitriona e intentaba solucionar, además, la vida de los demás. Me sentía estresada y fui al médico para que me recetara unos ansiolíticos. Me sentaron tan bien que empecé a tomar cada vez más, a probar fármacos más fuertes, a mezclarlos con alcohol… Mis neuronas se habían adaptado y necesitaba más cantidad para lograr el mismo efecto. Mientras tanto, seguía con mi vida normal. Nadie se daba cuenta. A mi marido lo asesinó ETA y me propuse no mostrar ningún signo de debilidad. Incrementé mi consumo y me empeñé en ayudar a mi hermana Marga, que era adicta al alcohol. Yo también, pero no me veía como ella, pensaba que Marga bebía porque quería. Pedí información del Centro Terapéutico del Vallés y se la di. No llegó a acudir y, poco después, murió. Entonces fue cuando acabó el silencio de mi enfermedad: empecé a no tener fuerzas para nada. Me levantaba muy tarde, casi no rendía y mi vida era una mezcla de angustias, miedo y ansiedad. Me caí redonda al suelo y, por fin, fui al médico convencida de que sufría una depresión tremenda. Él me abrió los ojos: tenía una adicción. Entre los papeles de mi hermana encontré el folleto del centro del Vallés. Ingresé sabiendo que ésa era la tesis doctoral más importante de mi vida y me liberé cuando me explicaron que la adicción es una enfermedad y me dieron las herramientas para acabar con ella. Tras desintoxicarme, con el apoyo de mi ex marido, convertí ese centro en lo que hoy es Marenostrum, donde todos los terapeutas son expacientes. Gracias a eso y a los métodos que utilizamos, libres de drogas, tenemos un índice de recuperación del 82%. Es el proyecto de mi vida. Y, a pesar de todo, me considero una privilegiada por haber dado con la ayuda que necesitaba. La satisfacción por el trabajo que hago no se paga con nada”.



Para ver el artículo original:


Fuente: hoymujer.com


miércoles, 13 de febrero de 2008

Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2006-2007.Consumo de cocaina

o La edad es una variable que influye decisivamente en la extensión del consumo de drogas en esta población. La proporción de consumidores aumenta progresivamente con la edad, alcanzando su máximo entre los estudiantes de 18 años.
o Los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años

Consumo de cocaína
o La cocaína es, después del cannabis, la droga cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes: un 5,7% la han consumido alguna vez en la vida, un 4,1 % en los últimos 12 meses y un 2,3 % en los últimos 30 días.

o Se trata fundamentalmente de un consumo esporádico. De hecho, algo más de la mitad de los que lo han consumido en el último mes lo han hecho uno o dos días (Tabla 12).

o En el cuestionario de 2006 se preguntó por primera vez separadamente por el consumo de cocaína en polvo (clorhidrato de cocaína) y por el consumo de cocaína base (crack). La forma de consumo más extendida con diferencia entre los estudiantes es la cocaína en polvo. Los datos que se presentan corresponden en todos los casos a ambas drogas en conjunto, con objeto de poder hacer comparaciones con los años precedentes.

o El consumo es muy superior en hombres que en mujeres en todas las edades, a excepción de los 14 años donde es similar en ambos sexos, aunque bastante reducido, puesto que la expansión del consumo se produce sobre todo entre 17 y 18 años .

o La edad media de inicio en el consumo se produjo a los 15,4 años en el 2006, un poco antes que en años anteriores.

o Los datos del 2006 nos muestran que se ha producido un descenso acusado del consumo de cocaína, rompiendo con la tendencia creciente de los últimos años. Este descenso se ha producido sobre todo en los 17 y 18 años, edades en las que había aumentado mucho en 2004.
Comentario Marenostrum
Una vez analizados los resultados de la encuesta estatal sobre drogas uno puede dejarse llevar por la euforia y pensar que ya se ha roto la trayectoria creciente del consumo de drogas que tuvo su punto de inflexión en el 2004.

No debemos olvidar que las tendencias no siempre se mantienen a lo largo del tiempo y que para ello es necesario que existan unas líneas de intervención que actúen de manera coordinada, en distintos frentes y de forma mantenida.

El aumento de la percepción de riesgo por parte de los estudiantes, la dificultad en la obtención de drogas, la mejora de la información suministrada pueden ser los motivos, entre otros, que hayan ocasionado este cambio de la tendencia en los consumos.

A pesar de ello persiste en los escolares la percepción que las drogas de comercio ilegal siguen siendo menos peligrosas que las de comercio legal; que la droga ilegal menos problemática es el cannabis; que el alcohol, el cannabis y los tranquilizantes son las drogas más accesibles.
Debemos seguir trabajando en la línea de suministrar información a través de los medios de comunicación, formando a los padres y hermanos, organizando cursos o charlas, si queremos dotar a este colectivo de las herramientas necesarias que les permita decidir por ellos mismos el no empezar a consumir, dejar de consumir o disminuir los consumos.